Historia del
comercio en el Perú
Los primeros pobladores
del Perú supieron reconocer la importancia del
comercio para el desarrollo de su cultura y establecieron contactos para el comercio
entre sí, a través del intercambio de productos de las distintas
regiones naturales. El Perú, como nación no existiría hasta
después de la colonia, pero el primer sentido de espacio compartido lo
permitieron estos intercambios de comercio; que más adelante, con los
Incas, crecerían para convertirse en mercados sin fronteras que permitirían
la importación y exportación de productos desde el Imperio y hacía
casi todo América del Sur.
Ya desde la época del Imperio de los Incas, la ubicación geográfica
del Perú, lo convirtió en el centro de comercio e intercambio de
toda América del Sur, habiendo ellos establecido una gran cantidad de
mercados y rutas de comercio que permitían el transporte y almacenamiento
de grandes cantidades de productos, tanto del agro como de la pesca y la minería.
Se daban, en el Perú, a pequeña escala intercambios de importación
y exportación entre las regiones naturales de Costa, Sierra y Selva, que
permitían la presencia de productos varios en todo el imperio. Si bien
no existían en esa época las ventas al por mayor, debido a que
el comercio se realizaba a través del intercambio de un producto por otro
u otros, ya se contaba con grandes espacios de almacenamiento, llamados “tambos”,
ubicados en puntos estratégicos de las rutas de comercio; los cuales a
su vez sirvieron como espacios para la creación de mercados que se piensa
llegaron a trascender las fronteras de América del Sur.
La conquista española trajo consigo la desaparición del Imperio
Inca y también redujo las prácticas de intercambios de comercio
de productos y bienes que hasta entonces se llevaban a cabo. A pesar de esto,
el sistema de intercambios se mantuvo y aún se mantiene en práctica
en regiones rurales alejadas de las ciudades. Los españoles se dedicaron
a la importación de nuevos productos y a la exportación de productos
del Perú a España y el resto de Europa. La extracción de
oro y plata se convirtió en la base del comercio entre Perú y el
resto del mundo, siendo estos dos minerales los principales productos de exportación
hacia nuevos mercados. Entre tanto, de España se daba la importación
de telas, vinos y frutos que eran desconocidos en esta región. Es a partir
de esta etapa que podemos hablar de ventas al por mayor y del nacimiento de nuevos
mercados locales para el comercio de estos productos en las crecientes ciudades
españolas de América del Sur. Se solidificó nuevas rutas
de comercio que tuvieron como centro, para América del Sur, al puerto
del Callao; que aún hoy en día es el principal puerto de comercio
del Perú.
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